jueves, 19 de mayo de 2011

Ella

En verdad, el aspecto externo de Ella era un poco extraño y tal vez podía atemorizar algo a la gente que da mucha importancia al orden estético. Se ve alta y bastante flaca, de modo que ni con la mejor voluntad se podía decir si tenía veinte o ya veintitrés. Tenía el cabello lacio, castaño oscuro como la arena mojada, y parecía no haberse enfrentado nunca a un peine o unas tijeras. Sus cejas pintan una jungla escasa y ordenada sobre sus ojos; aquellos que son ligeramente pequeños, muy profundos y negros como la pez y al verla en esta fotografía es como si perdiese la vista en el horizonte infinito de sus recuerdos; malos o buenos igual son bienvenidos.

Su tez clara contrastaba con sus delgados labios color rosa pálido, sus ojos se encuentran adornados con largas y rizadas pestañas. Su misteriosa sonrisa conquistaba a propios y a extraños. Vestida de negro de pies a cabeza, parece un ser inanimado, craso error. Posee unas orejas jodidamente extrañas, como las de una elfa: son puntiagudas y en ellas se puede ver como unos aretes de libélula se posan sobre sí haciendo que su rostro parezca algo surreal. Y cómo no notar esas ojeras como las de un mapache, consecuencia de que disfruta mucho del silencio de la madrugada, de la paz nocturna, del canto de los grillos.

Ella tiene una apariencia desconcertante; su armonía es especial, su percepción de la belleza, quizás, varía totalmente a la de sus amigos, pero hay algo mucho más profundo que su forma de vestir y su aspecto físico. Ella tiene mucho que decir; pocos son los interesados en escucharla.


Fiorella Sobrino Nakamura

4 comentarios:

  1. Tal-vez, ella esta atenta a los demás, de su fisionomía no se altera.

    Ella, ella, ella, quien es??

    ARMOSO!!!

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  2. HO! que hermoso descubrimiento.
    Pense por un segundo en que podrías ser vos, pensé que podría ser una ser especial: vos!
    Felicitaciones, brindo a por tu extrañamiento!

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