Y sin hacer movimiento alguno, haces todo.
(literalmente)
Fue extraño, preciso y perturbador cuando nuestras miradas respondieron al unísono resultando algo hermoso y trayéndo consigo el recuerdo del híbrido, el saber que el transcurso de toda esa ya no conversación diaria no fue el acabóse del movimiento de larvas come cerebros, aquellas que nos ayudaban a ser dos.
¿Tenía que pasar eso? Carajo. ¿Tendré que esperar más? ¿Más por nada? Está bien. Me gusta nada, porque para mí es todo y eso me hace jodidamente no yo y me gusta y lo repudio. No importa. Puedo esperar, en la espera estás tú con tu nada, con ndaa, con naad, con daan, con dnaa, con adna, con tu anda-r que hace mis ojos no quieran miran a otra parte, sólo a ti.