He vuelto a ver a mi número cinco. Mi número cinco estaba parado ahí, todo flemático y no sé si me notó, sólo sé que cada vez que lo veo mi cerebro ya no es mi cerebro. Mientras lo veía, a él y nada más que a él, pensaba si saltar al océano o no, pensé que sería mejor que no, pero mis pasos sólo se dirigían a él, mientras que todo mi ser no podía pensar en otra cosa que no sea mi número cinco. Tenía miedo, tenía miedo pero quería ir hacia él. Felizmente/Desgraciadamente reaccioné y me detuve, seguí mi camino, sentí su mirada, volteé, y estaba ahí, mirándome, los ojos más grandes que he visto en mi vida estaban mirándome y volteé de nuevo. Mi número cinco no se inmutó, nunca lo hace y amo eso jodidamente. Me pregunto si sabrá que me destruye de una manera muy hermosa e inexplicable. Me siento insignificamente cuando veo a mi número cinco. A mi número cinco no le importa. Al número cinco no le importa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario