Él se acerca a mí creando una ola bioluminiscente
convirtiéndonos a todos en cuidadanos de sus ojos
saluda mencionando mi nombre como en un pacto
fabrica inverosímiles momentos pintados de rojo
se desgarra por ofrecerme la última nube del cielo
y vamos por las calles en un triciclo sin pedales
con llantas cuadradas, con ventanas polarizadas
desde la cueva donde se oculta observa mi penosa luz
le lanza una sonrisa al humano que intenta apagarla
él va hacia la montaña de fuego para mantenerme viva
invoca a los dioses durante la luna llena y contempla mi reflejo
y yo maldigo a las almas danzantes que me hacen resplandecer ante él
entonces se dibuja alas en la espalda y a veces desaparece
entonces me mojo el cabello hasta volverlo sal marina
regresa con la roca mágica a curarme las heridas
me succiona los ojos hasta convertirlos en diamantes
el insecto se enamora de sus pies mientras sus tráqueas se lo agradecen
y yo finalmente comprendo lo que es ser una margarita
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