Y para no finalizar
guardaremos nuestras cajas
en lo recóndito de las branquias del pez;
pequeña gran nube
me mojas
y no hago nada
más que verte
y cuando me notas
lo escondo todo
porque no quiero herirte
pero te quiero,
te quiero.
No.
Por hoy sólo quédate a mi costado en la isla que te asusta.
Te quiero por esto.
¿Lo entiendes?
Yo no.