miércoles, 15 de noviembre de 2017

Rayo azul

Para qué subir a una montaña rusa vacía
comprarte cosas que nunca te podré dar
curiosear en tus ojos de mañana.
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde 
y sin ni siquiera intentarlo, yo siento que ya lo perdí todo.

Para qué memorizarme mis lunares favoritos tuyos

o pensar en el posible sentir de tus pestañeos sobre mis mejillas,
si a fin de cuenta todo está dentro de mi propio cofre oxidado.
De qué nos sirve estar frente a las ventanas abiertas,
apreciar la vida del silencio, materializar la fe.

Qué inútil ha ido resultando

descubrir la magia, el mar, la misticidad, el número cinco, las bellas uniones tan nuestras.
Tan inútil como el abrazo imaginario: cálido solo en un espacio de la mente más no en el cuerpo ni en todo el ser.
Para qué siento, me pregunto siempre; para qué respirar, ver, existir aquí... así de esta manera. En serio, ¿para qué?
Ya lo comprendo, le resulto una imposibilidad al amor.

Enfrentamos el Mar al observar al rayo azul en el horizonte

tú me abrazas con tu mirada noche
yo te abrazo con mi mirada luz
recorremos el jardín de las arañas antiguas,
salvamos abejas y mariposas.

Para qué pensar en preservar el olor en mis recuerdos

ser feliz observando tu interior
derribar el miedo
salvar la esperanza
tener fe.


Dejarnos ser, dejarnos ser.

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